miércoles, mayo 30, 2012

Vagabundear é urgente


Hoy salió en la Folha de São Paulo un artículo que me alivió. Tal vez porque miércoles de playa, sin computadora y sin trabajo, sea lo más parecido a "Los lunes al sol" (solo que Javier Bardem y yo no nos asoleamos en la misma barca). 
¡Qué rico que regresen los días de calor!

martes, mayo 29, 2012

Un triste adiós a mi Mac

Luego de seis años de acompañarme en las buenas y en las malas, mi MacBook Pro pasó a mejor vida hoy. Desde hace algunos días la pantalla estaba dando problemas, pero hoy definitivamente ha sido un día de lucha con ella. Solo en la tarde me dio una tregua y, felizmente, pude tener un largo y coincidencial chat con mi amiga Paulina.
Escribo en mi computadora aunque apenas veo las letras, mientras ocasionales líneas verdes y brillantes atraviesan la pantalla de manera horizontal. Parece ser la tarjeta de video y parece ser que en una Mac este es un asunto más bien difícil de solucionar. 
No tengo dinero ahora para una computadora nueva y luego de haber manejado este bello BMW parece que he de volver a la Datsun. Nada, con el rabo entre las piernas tendré que aceptar la gentil PC.
Estos días de pantalla borrosa he pensado mucho en mis ojos. Es casi igual que escribir sin mis lentes. Quizás sea así como ve mi abuelo, pero constantemente y todo a su alrededor. Pienso en su degeneración macular y en cómo a él las letras se le deben mover cuando intenta fijar la vista en algo. Pienso en lo increíblemente valiente que es. Por eso pienso también en esta canción de David Byrne, que siempre me recuerda a él. A self made man, o un hombre que se hizo solo. Así son las asociaciones temáticas. 
Deséenme suerte mañana. Quizás algún técnico en la Rio Branco pueda encontrar una solución. Volveré a mis días de PC, si no.

  
Well we can't predict the future  
But we're trying to do the best that we can  
My cards are on the table 
I'm gambling everything that I am

jueves, mayo 24, 2012

"Where what's to be, they say will be"

Hace mucho que no escuchaba este disco. Ahora finalmente, con los parlantes instalados y sin cables recorriendo el piso como culebras negras y blancas, disfruto de mis tesoros por las tardes y en las noches, a lo mejor, una película o un audiolibro en la parcial oscuridad.
Los dos discos de las BBC sessions fueron un regalo de un enamorado que tenía en la universidad. En la mayoría de los casos de esos amores que se esfuman solo quedan canciones. ¡En buena hora! También me regaló dos camisetas increíbles, sobre todo una azul con los cuatro símbolos abajo, que como me quedaba bastante grande usaba con unas leggings negras que al final se acampanaban y unos sketchers negros con blanco y de charol.  
Cierro el paréntesis de las camisetas. Vuelvo a los CDs. Una noche, años más tarde, ya a punto de graduarme y con esa historia terminada, hicimos un jam session en la casa de Iván (donde ahora vive su hermano Alfredo, que hoy es uno de mis mejores amigos). No me acuerdo bien cómo se dio la transición, pero a cierto punto dejamos de cantar y empezamos a saltar. En un ataque de euforia mezclado con un paso en falso caí encima del estuche que contenía mis discos. De codo sobre el disco dos de las BBC sessions. El disco blanco siguió tocando todas las canciones menos una donde quedó una raya. Coincidencia mortal: Going to California, mi canción preferida, nunca más volvió a sonar. 
Todos tenemos nuestros refugios. Para un día de sol, para un día de lluvia, para un día de iras, para un día de amor, para un día de calma, para un día en el que la energía está baja y de algún lugar uno la tiene que recargar. Pues aquí está mi refugio y para celebrarlo les regalo un playlist Zeppelinesco, en esta mañana de sol


La versión que perdí por saltar. La canción de mi vida:




You shook me baby!




Versión original. Buena maldad! Una de las letras más increíbles que hay. What is and what should never be.

So if you wake up with the sunrise
And all your dreams are still as new
And happiness is what you need so bad
Girl, the answer lies with you

  



Your time is gonna come. Del primer álbum de Zeppelin. Esta canción tiene un poder especial sobre mí. Cuando tengo iras me curo con ella! La primera vez que le presté real atención fue una noche hace unos 14 años en el Cats. Ay ay! 



Y para terminar. Pura energía: Nobody's Fault but mine


Las primas de Austria

Qué sorpresa linda recibir esta foto de mi primo Damián del día de su boda, dos años atrás, en Cuenca. Me acuerdo cuando mi tío Tito la tomó, pero nunca la había visto.  
Esa mañana fue antológica. Tras mucho correr y perder nuestra cita en el salón que la Paz había reservado para nosotras, terminamos golpeando la puerta de una peluquería de pueblo a las orillas del río. La Valen salió de ahí lamida por una vaca y yo, cuando volví al hotel para ponerme el vestido, parecía haberme bajado de la moto ese mismo rato. La Valen llevaba el pelo dorado y yo de un rojo granate "super natural". No nos miraban con mucha normalidad en la conservadora ciudad de Cuenca así que, para amagar, decidimos que seríamos... ¡las primas de Austria! ¡Ay! Definitivamente la Valen es la niña de mis ojos. 
Sería la imagen del día para el Tumblr pero no la puedo postear porque rompería mis propias reglas de copyright. Así que se queda aquí.


miércoles, mayo 23, 2012

La imagen de la felicidad

Ayer fue el lanzamiento del libro de Eduardo Coutinho en los EDOC. ¡Finalmente existe! Cláudia Mesquita, con quien coedité el libro, estuvo presente y dio una ponencia increíble me cuentan quienes estuvieron ahí. Ahora quería compartir un texto que redacté para la carpeta de prensa del festival a partir del prólogo que escribí para el libro y la nota de los editores.


Eduardo Coutinho (São Paulo, 1933) es uno de los más importantes y fecundos cineastas brasileños. Su extensa filmografía incluye una treintena de documentales, además de algunas incursiones en la ficción como director y guionista.


Coutinho ha plasmado en su obra las vidas de sertanejos, favelados, inmigrantes anónimos en el espacio urbano, proletarios, solitarios, personas apasionadas por su fe, mujeres maravillosas que viven con intensidad los dictados de sus corazones. Podemos decir, con certeza, que al cine de Coutinho le debemos uno de los retratos más complejos y conmovedores de las clases medias y populares del Brasil de las últimas cuatro décadas.


El de Eduardo Coutinho es un cine esencial, que captura la verdad del encuentro entre un equipo de cine y diferentes personajes, de la manera más directa imaginable, sin recurrir a artificios ni a grandes despliegues técnicos. Lo importante para Coutinho es lo permanente, lo invariable y lo común que existe entre las personas; incluso si es capturado a partir de expresiones subjetivas y singulares. Pocos cineastas tienen la capacidad que él ha tenido para mirar tan de cerca a la gente; y pocos hay, como él, capaces de escuchar y extraer lo más profundo de las personas a través de la palabra. Esto es así porque el cine de Coutinho es un cine oral, un cine de lo dicho y lo contado, de la palabra con todas sus variaciones —con lo de verdad y de mentira que hay en ella, con la riqueza de acentos y jergas—: la palabra que se convierte en canto, la palabra que emerge del silencio y que inevitablemente termina por volver a él, la palabra que abriga los subtextos que laten entre las líneas de una buena conversación.


La obra del maestro brasileño ha estado presente en la programación de los ENCUENTROS DEL OTRO CINE desde sus primeras ediciones, y en esta ocasión presentamos una retrospectiva integrada por nueve películas: Cabra Marcado para Morrer (1984), Boca de Lixo (1992), Santo Forte (1999), Edifício Master (2002), Peões (2004), O Fim e o Princípio (2006), Jogo de Cena (2007), Moscou (2009) y As Canções (2011). No es casual entonces que CINEMEMORIA inicie su proyecto editorial, enfocado en el estudio del cine de lo real, analizando el cine de Eduardo Coutinho.


EL OTRO CINE DE EDUARDO COUTINHO es una compilación de ensayos publicados originalmente en Brasil en lengua portuguesa, en diferentes espacios y volúmenes. El libro cuenta con textos de algunos de los más reconocidos teóricos y críticos de cine del Brasil, entre ellos Ismail Xavier, Jean Claude Bernardet, Consuelo Lins y José Carlos Avellar. Los autores miran el cine de Eduardo Coutinho desde su propio país y encuentran en él esas características universales; con la ventaja de que, por compartir con el autor el contexto cultural e histórico en que las películas fueron realizadas, sirven también como guías de sus posibles lectura. Once ensayos, una entrevista inédita y varios
apéndices informativos —una cronología biográfica de Coutinho, su filmografía completa y fichas técnicas de sus documentales de autor— integran esta publicación, la primera en español dedicada al cine de Coutinho.


Enlaces:
EDOC
EL COMERCIO


EDOC, cine y libros. Qué bueno poner esas tres etiquetas en este post. ¡Tres de las cosas que más amo!

martes, mayo 22, 2012

Ocho versiones de Brasil


El cine documental brasileño ocupa un importante espacio en el festival EDOC11. Además de la retrospectiva de Eduardo Coutinho, la muestra incluye ocho títulos recientes que, desde distintos planteamientos cinematográficos y abordando temáticas variadas, constituyen una interesante muestra de la vasta producción de cine de lo real en Brasil.
Los filmes —algunos de los cuales son comentados en EL OTRO CINE— son Diário de uma busca, de Flávia Castro; As Hipermulheres, de Carlos Fausto, Leonardo Sette y Takumã Kuikuro; Oma, de Michael Wahrmann; Pulsações, de Manoela Ziggiatti; Ela sonhou que eu morri, de Maíra Bühler y Matias Mariani; Paralelo 10, de Silvio Da-Rin; A poeira e o vento, de Marcos Pimentel, y Marcelo Yuka no Caminho das Setas, de Daniela Broitman. En este espacio me referiré a los dos primeros.   

En Diário de uma busca (Diario de una búsqueda), la realizadora Flávia Castro indaga en la vida de su padre, Celso, un periodista con una larga trayectoria como militante de izquierda, quien fue encontrado muerto en 1984, bajo circunstancias que hasta ahora no se han podido aclarar.
En su filme, construido en clave de suspenso, Castro reconstruye una historia familiar repartida entre Brasil, Chile, Argentina, Venezuela y Francia. La película de Castro habla con mucha poesía sobre la intensidad de ciertas vidas y aborda un tema muy presente en cinematografías como la chilena o la argentina, pero casi evadido en el cine documental del Brasil: su memoria histórica y las secuelas de la dictadura.
El relato de Castro emociona por la dosificación acertada de los elementos que lo componen, y que oscilan entre la búsqueda casi policial que va llevando la narrativa y la reflexión íntima y personal que se extiende al plano familiar.
Castro, además de documentalista es guionista y sabe, por lo tanto, cómo contar una historia. Ella nos regala una película redonda y con muchas puertas por donde el espectador puede entrar. Habrá quien se decante por el lado personal de la historia y el testimonio narrado con una voz en off bella y meditativa, lógicamente en primera persona, la voz de la hija; habrá quien se sienta interpelado por el compromiso político de los padres, el trasfondo político y militante que envuelve a la historia de los Castro, el emocionante diálogo entre el español y el portugués y esa dimensión tan latinoamericana de su historia familiar; otros se sentirán identificados con la búsqueda y el luto que envuelve a una generación de latinoamericanos, aquella de los hijos que hoy revisitan la utopía de los padres y se preguntan si valió la pena, como lo hacen Flávia y su hermano Joca, el personaje más frágil y por lo tanto más entrañable del filme. Y habemos quienes, como yo, no podemos decidirnos y queremos tanto a esta película por todas aquellas razones juntas. 


As Hipermulheres (Las hipermujeres) es uno de los últimos documentales producidos por el colectivo Vídeo nas Aldeias (VNA), un proyecto precursor en el área de producción audiovisual indígena en Brasil, creado hace 25 años. Con el pasar de los años, VNA ha creado un importante acervo de imágenes sobre los pueblos indígenas de Brasil al producir una colección de más de setenta filmes, muchos de ellos premiados nacional e internacionalmente.
Preocupado porque su anciana esposa podría fallecer en cualquier momento, un viejo de la comunidad del Alto Xingu, en Mato Grosso, pide a su sobrino que le ayude a preparar una edición del Jamurikumálu, el mayor ritual femenino de la zona, para que ella pueda cantar una última vez. Pero la única mujer que recuerda las letras de las canciones está enferma, lo cual supone un impedimento para la preparación de la ceremonia. La situación genera, sin duda, un conflicto en la aldea, pero para los cineastas representa una oportunidad que saben aprovechar con talento e instinto. Ante la posibilidad de que una tradición tan enraizada pueda desaparecer, la aldea despierta y un batallón de mujeres se sumerge en la preparación de un colorido y sensual rito y ahí está el trío —Sette, Kuikuro y Fausto— para documentarlo. Ellos filman desde dentro, con mucha proximidad y cierto misticismo, la preparación de un desfile casi bélico y coreográfico en el que mujeres de todas las edades entonan canciones que, con humor y osadía, hablan de amor, sexo y placer. Queda claro el superlativo del título y el importante papel que tienen las mujeres en la aldea.

Publicado en EL OTRO CINE.

lunes, mayo 21, 2012

Photographic Memory

la nueva película de mi documentalista favorito


Adrian ya no es el niño dulce e inquisitivo de Time Indefinite. A sus poco más de veinte años vive “en un estado constante de sobrecarga tecnológica” y entre padre e hijo solo se respira inconexión. Ross McElwee decide entonces indagar en sus memorias personales para tratar de comprender lo que pasa por la cabeza de su hijo. Es así que regresa a un pueblo costero en Francia donde trabajó como asistente de un fotógrafo cuando tenía la edad que hoy tiene Adrian. McElwee llega con sus fotografías, sus apuntes y varios indicios del pasado y se produce en ese momento lo que nunca falta en su cine: una meditación profunda —salpicada de fino humor sin perder las notas de nostalgia— sobre el tiempo vivido y el tiempo recordado y la riqueza de las imágenes físicas y mentales que guardamos con nosotros para intentar atrapar lo que inevitablemente se va. 

lunes, mayo 14, 2012

Player of the year

Ayer nos quedamos sin la copa en el último minuto. No dejaré de odiar por eso al Manchester City. Pero hoy hubo una compensación en la ceremonia de premios del Manchester United. Antonio Valencia barrió. Lo que no comprendo, justamente, es por qué Valencia no jugó contra el City. Quizás otro hubiera sido el desenlace de la Premier League. 
Jugador del año según los fans
Jugador del año según los jugadores
Gol del año

domingo, mayo 13, 2012

Un mes de Tumblr

Cuando abrí este blog, hace siete años, mi idea original era tener un espacio para escribir. Pero terminó siendo imposible no sucumbir ante la tentación de compatir una canción ajena, un link interesante (tal vez no tanto o tal vez solo para mí) y reproducir cualquier cosa de este basurero enorme que es la Internet. Es que desde 2005 las cosas han cambiado mucho en la red. En esa época empezaban recién las redes sociales, la información era menos viral y no todo se solucionaba con un click. También ha cambiado mucho la forma como nos relacionamos con los aparatos que nos rodean y el tiempo que pasamos conectados. Me acuerdo, por ejemplo, que cuando abrí el blog yo escribía en una PC, luego vino la Mac y después, poco a poco, todos los gadgets con conectividad con los que puedo postear desde donde sea y gracias a los cuales, para mal o para bien, estoy siempre metida en este campo minado de la web. 
Apenas necesito hacer llamadas telefónicas aquí en Brasil. Todavía mi círculo es bien reducido y a mí las conversaciones por teléfono no se me dan muy bien. Es así que tengo un teléfono que sirve para todo más que para hacer las veces de teléfono y entre todas esas maravillas que hace toma fotos cuadradas. Las aplicaciones como Instagram, Hipstamatic o Leme son como un juego para mí y, desde que me las bajé, me paso retocando imágenes y jugando a estar en el cuarto oscuro.
La verdad es que no tengo pretensiones artísticas ni de fotoreportera cuando tomo fotos con el celular (de hecho hoy mientras visitaba la muestra del World Press Photo pensaba que haría bien en arrepentirme de mi proyecto de Tumblr), pero me he dado cuenta que varias veces he terminado colgando algunas de esas fotos cuadradas aquí, porque me gusta el resultado. La cámara del iPhone, para mí, más que la cámara para salir a tomar fotos en serio es un artefacto que me sirve para, rápido y sin pensar mucho, registrar un momento que me gustó, una imagen bonita, un reflejo mío o de la gente que me cae bien. Pero a pesar de todo, y de que siempre termino contradiciéndome, quisiera que mi blog sea un espacio con una cierta organización, donde los textos o las fotos tomadas con una voluntad más creativa tengan prioridad sobre otras manifestaciones más inconscientes. 

Pensaba entonces cómo y dónde organizar un diario en imágenes para no terminar con una mezcolanza aquí y terminé abriendo una cuenta en Tumblr. Ahí voy a colgar las naturalezas muertas del iPhone, las fotos de fotos, los autorretratos, los edificios con texturas artificiales, o por último los silencios de los días en que el celular esté sin batería, el ojo con pereza o el router empeñado en no funcionar. Quisiera, simplemente, que cada imagen hable un poco de cada día, no un resumen de lo que hice o de la gente con la que pasé, sino que cuente algo de un instante que me comunicó alguna cosa. Para no decir por decir, colgar por colgar, hablar por hablar (que de hecho en parte ya lo estoy haciendo) me puse unas reglas: no colgaré más de una foto (o cualquier material) por día; sin embargo, tanto como sea posible, postearé algo todos los días. El Tumblr será algo así como un diario y durará tanto como me dure el teléfono o menos, si me canso. De preferencia el material que postee deberá ser producido el día en que aparezca, aunque puede haber excepciones, claro. Supongo que la mayoría de veces serán fotos, pero quizás algún día pondré un video, un clip de audio o algunas letras. 
Todo el material tiene que ser producido por mí, aunque ya empecé rompiendo la regla porque es claro que la primera foto no la tomé yo (ok, la elección del filtro sí es mía). 
No se valen fotos de otros, ni canciones, ni videos de YouTube, pero sí se aceptan citas de libros o frases que de alguna manera hablen del humor de los días. No me pongo más reglas, a no ser la de ser perseverante. Por lo pronto este es el primer mes de mi diario en 4x4. Ya tiene cuerpo como para mostrarse. Yo recomiendo ver la galería que se despliega como un calendario primero. Para eso hay que dar un click aquí. Para ver todos los posts desde el más reciente hacia abajo es cuestión de entrar en archibaldodelacruz.tumblr.com.

jueves, mayo 10, 2012

An audience with Robert Wyatt

Recomiendo mucho oír esta conversación con Robert Wyatt (es posible bajársela u oírla en streaming). Son casi dos horas en las que él habla en profundidad (con su acento que me encanta) de determinadas canciones de su discografía y con el pretexto de esta selección comparte un montón de memorias, reflexiones sobre su música, sus discos, el proceso de creación, las letras, las palabras, los idiomas, las voces... Hay muchas risas, mucha buena onda. ¡Es increíble este hombre!


Lamento mucho que este dispositivo permita subir fotos, videos, links, pero muchas veces he querido, sin suerte, subir un track de audio. En fin... No se pierdan el minuto 52, Robert Wyatt rapping.


A rare onstage discussion with Robert Wyatt, in which the great singer-songwriter talked about selected tracks from his back catalogue. The discussion was chaired by The Wire's Tony Herrington and included an audience Q&A section. The Wire Salon: An audience with Robert Wyatt took place at London's Cafe Oto, 12 April, 2012.

miércoles, mayo 09, 2012

El Otro Cine de Eduardo Coutinho


Acabo de recibir el ISBN del libro en el que vengo trabajando los últimos seis meses. ¡Qué sensación tan bonita y eso que solo es un código de barras!
El guagua se está demorando así que aún no veo el resultado final y como este año no voy a llegar a Quito para los EDOC tendré que aguantarme todavía para tenerle a mi librito en las manos. 
El Otro Cine de Eduardo Coutinho es el primero de una serie de volúmenes dedicados al estudio del cine de lo real que queremos publicar en Cinememoria. Yo fui la responsable de este primer salto al mundo editorial y disfruté mucho de la tarea, especialmente porque conté con la valiosa ayuda de Cláudia Mesquita como co-editora y Alfredo Mora, en Quito, quien coordina todos los impresos de los EDOC.
El Otro Cine de Eduardo Coutinho es una compilación de ensayos publicados originalmente en Brasil en lengua portuguesa, en diferentes espacios y volúmenes. Los autores miran el cine de Coutinho desde su propio país y encuentran en él esas características universales; con la ventaja de que, por compartir con el autor el contexto cultural e histórico en que las películas fueron realizadas, sirven también como guías de sus posibles lecturas. Diez ensayos, una entrevista inédita y varios apéndices informativos —una cronología biográfica del autor, su filmografía completa y fichas técnicas de sus documentales— integran esta publicación, la primera en español dedicada al cine de Coutinho.

sábado, abril 28, 2012

Instantáneas de la semana







1) Parque Lage; vacía la Avenida Rio Branco, desde el Museu de Belas Artes; el mismo lugar
2 y 3) Jugando con el iPhone y los espejos del baño antes de irme a dormir. Me encanta la proximidad que uno consigue con este aparato.
3) Ángeles. El día de la presentación de Cabra Marcado para Morrer, en el Instituto Moreira Salles, salía corriendo hacia el baño en la pausa entre la proyección y el debate. Me encontré con esta imagen y frené. Me salió de adentro "¡Qué maravilla!". Una mujer me sonrió, cómplicemente. "La belleza repara la moral herida". Volví al IMS el lunes y, aunque no se pueda, decidí llevarme a Marcello. Hoy vi otro ángel en el Museo. Este ángel me recordó a Damiel y a la Siegessäule, por eso la foto.
4) El plato fuerte de la tarde era la exposición de Modigliani, pero yo me emocioné más bien con estas dos obras de un pintor que tal vez, por su apellido, pudo haber sido alemán. No tuve la precaución de anotar su nombre y no lo recuerdo ya. Me sorprenderá otro día, quizás.
5) Fin de la tarde, chorinho en la Rua de Ouvidor. 77, el año en que nací, ya se considera una antigüedad.  

domingo, abril 22, 2012

Coser

No sé por qué suelo buscar una explicación del origen de las cosas, no solo de las cuestiones más centrales de la vida, sino también de asuntos más ligeros, como ahora que pretendía escribir un post bien simple sobre una nueva manta. Quizás sea un modo inconsciente de justificar mis gustos, mis preferencias, las razones de ciertas decisiones, los devaneos del día a día. Creo que en este caso ya es un poco excesivo hacer una suerte de psicoanálisis para contar los motivos por los que me gusta coser, pero antes de hablar del proyecto que retomé este fin de semana voy a irme unos años hacia atrás. 
Para no remontarme a la genética, a migraciones y a siglos pasados, vamos a decir que mi gusto por la costura tiene mucho (o casi todo) que ver con mi abuela materna, la Ro. La Rosita nunca ha dejado que alguno de sus nietos o bisnietos le diga abuela o abuelita. Ni pensar en mamá Rosita, mamita, bisabuelita... Eso se me ocurre recién ahora y suena terriblemente fatal. 
"Yo no soy abuela de nadie", nos recordaba a menudo, y con razón. La Ro siempre ha sido demasiado guapa, alegre, entusiasta, demasiado joven. A quién se le va a ocurrir decirle abuelita, entonces, a una mujer así. Pero de todos modos, como sea que la llamemos, la Ro es la mejor abuela que hay. Y ahí sí nadie me puede discutir. Quizás el Juan Martín tenga buenos argumentos, también la Flavia, la Sofía y la Isabella, pero no voy a competir con esos pelados. A ellos todavía les queda mucha tela que cortar.
Pues bien. La Rosita siempre tuvo un cuarto de costura en su casa. A la Ro siempre le gustaron las telas, los hilos, los botones, las tiras bordadas, los encajes, las máquinas de coser, estar siempre haciendo algo con las manos. La Ro dice que yo soy una hormiguita; bueno, ella es la hormiga mayor.  
Al ser hija de una de sus hijas, yo tuve la suerte de estar siempre cerca de mi abuela y vivir muy de cerca las actividades femeninas que ella compartía con mi mamá, y que la mayoría de veces giraban entorno a la cocina y al cuarto de costura. Con mis abuelos maternos yo he vivido una complicidad maravillosa. Ellos nunca fueron los señores a los que, con mucho cariño o con mucha pereza, los nietos les van a visitar los fines de semana. No, su casa siempre ha sido mi casa y tenerles cerca, lo mejor del día. Por eso desde chiquita, incluso antes de ir al colegio y tener vacaciones, me iba con mis abuelos a sus viajes de trabajo a Riobamba o Ambato (qué bella era la vida al pie del Chimborazo donde mi abuelo hacía sus túneles, qué lindos los guanacos, qué calientita la chalina morada de la Rosita, qué deliciosa la sopa de mellocos con el queso derretido y pedacitos de culantro especialmente porque gracias a los gustos de mi papá, en mi casa esa sopa no se comía jamás. Pero no solo les acompañaba a las ciudades frías donde trabajaban. Con frecuencia también vacacionaba con ellos en la casa de Salinas: eran semanas deliciosas sin ninguna nostalgia por mis padres, porque con mis abuelos yo siempre me he sentido mejor que en ningún otro lugar. 
Inolvidables, por cierto, eran las tardes en La Libertad comprando telas en yardas. Ahí de bien pequeña aprendí que una yarda son 92 cm, lo cual me serviría muchos años después cuando debuté en el mundo del patchwork (alguna relación hay entre Inglaterra y la península de Santa Elena, eso sería de investigar...).
Cuando la vida era dura, sesenta años atrás, mis abuelos se fueron a vivir cerca de Santo Domingo. No me pregunten exactamente qué hacía mi abuelo en ese momento, pero el asunto es que trabajaba muy fuerte. Cuenta la leyenda familiar que vivían en un pueblo tropical, que la Rosita mataba a las culebras con un palo y que mi mami inauguró su memoria cuando una banda de murciélagos salió volando del techo de su casa. La economía era escasa, escasa, escasa y para redondear el mes mi abuela les cosía los vestidos a las putas del pueblo. Y las putas, y todo el mundo, vivían enloquecidos por mi tío Tito, que era un niño hermoso de churitos rubios.
Muchos años más tarde la economía tan precaria se revirtió. A puro temple de mis abuelos porque nadie les heredó ninguna cosa, nadie les regaló nada aparte de las oportunidades que ellos supieron aprovechar. Yo nací bajo esa bonanza y cualquier dificultad interna que se atravesara en mi familia siempre fue subsanada por mis abuelos que nunca dejaron que nos faltara nada.
Es que en mi casa también se vivía sus angustias y yo creo que en parte por eso bastantes de mis ropas de niña fueron cosidas por mi mamá. O no sé, quizás estoy especulando, recordando las cosas como hoy puedo procesar. Quizás mi mamá cosía para mí como una forma de mimarme, de pasar las tardes con su mamá, de disfrutar de un hobby, quizás realmente era más barato un vestido hecho con una tela de La Internacional, tal vez hayan sido todas estas cosas juntas, en realidad. Sea como sea mis vestidos eran hermosos, sobre todo los de nido de abeja, y también las faldas de vuelos o los pantalones con canesú.  
Entonces es algo que vive en la memoria, algo que me transmitieron dos mujeres que amo y creo que ya queda claro por qué me gusta coser. Pero para coser hacen falta telas y la explicación ahí creo yo que viene por otros genes. 
Yo no sé si el abuelo de mi abuelo, Fortunato Ramia, cuando llegó a Ecuador se puso un bazar. Pero los miles de libaneses que se establecieron en Guayaquil y Quito, ellos sí se dedicaron a la venta de tejidos. Lo mismo que en Argentina, lo mismo que en Cuba, lo mismo que en Francia donde los árabes son quienes venden las telas más finas. Y debe ser entonces que ese gusto me corre en la sangre ya super diluida, pero para mí no hay paraíso más grande que una tienda de telas, que una mercería con encajes y tiras bordadas con un paisano detrás del mostrador. Si voy a Guayaquil no dejaré de pasearme una tarde por los almacenes del centro (Burda, El Barata, Briz...) y si me buscan ahí seguramente estaré en el estante de los bordados suizos, mi tela preferida. También me gustan el terciopelo, la randa, el algodón purito, la organza y el tafetán, aunque no recuerdo la última vez que sentí alguna de estas texturas. La vida ahora se vive en short y camiseta, un vestido ligero de punto al máximo, y ciertamente lo lamento. Es que a mí me encanta ir a la costurera, que alguien cosa mis ropas a la medida, sentir la cinta métrica rodeándome el cuello, el busto, las caderas y la cintura, me gustan esos rituales tan bonitos que se acabaron desde que alguien decidió que todos nos tenemos que vestir igual, con el jean y la camisa de moda todos en masa, o con la pendejada china de a diez dólares que a la primera lavada se descose o se descolore (con el terrible agravante de haber sido producida bajo las condiciones más infrahumanas posibles y ahí está el verdadero problema del asunto, más que en la mala calidad). 
Yo nunca he cosido nada de ropa simplemente porque no sé cortar, no tengo idea cómo poner un cierre, no sé hacer un ojal. Pero la Rosita siempre me decía que si vivía en Inglaterra tenía que aprender a hacer patchwork y así fue que caí en el Quilters Cupboard en Langley Moor. Entonces el patchwork se volvió una pasión bien intensa aunque inconstante, en buena medida como soy yo. 


Lo primero que hice fue un bolso que nunca terminé (iba a ser para la Ro pero fue tan feo que nunca se lo di).
Creo que apenas tenga tiempo voy a desarmarlo y aprovechar el material de una mejor manera. Pero bueno, no estuvo tan mal. Con ese proyecto aprendí los conceptos más básicos y fundamentales del patchwork.
El segundo proyecto fue una colcha LeMoyne Star para un bebé que iba a nacer (aunque a los bebés solo se les debe poner bajo una quilt cuando llegan al año, dicen). El bebé se llama José Ignacio y ya va a ir a la escuela... Los pedazos todavía siguen sin ser armados, pero aquí va una muestra. Todo ha sido hecho a mano y los pedacitos cortados con molde y tijeras. Es difícil cortar pedazos tan chicos con una "rotary cutter" (lo siento, no tengo ni idea de toda la jerga quiltera en español). En fin, mucho trabajo y del fino. Entre una máquina y las manos siempre van a ganar las segundas; algún día acabaré esa quilt


Luego vino lo mejor que he hecho hasta ahora. Esta manta para la Ro
Me demoré los tres meses que duró el curso. Pasaba todos los lunes en el Quilters cupboard y los otros cuatro días los dedicaba a los EDOC. Esta colcha es super divertida de hacer. Es una de las múltiples versiones de un Disappearing Nine Patch.

A menos que sea una colcha de pedacitos sobrantes, o un proyecto de crazy patchwork generalmente uno empieza un proyecto calculando la cantidad de material que tiene que comprar. La idea, evitar el desperdicio o, peor aún, darte cuenta que te va a faltar tela cuando estás acabando un proyecto y no poderla encontrar.
Pero yo, cuando se trata de telas, soy un poco impulsiva en comprar, así que suelo empezar un proyecto ya con los materiales en la mano. Fue así que hace más de un año volví a casa con unos cuadrados de 12" de distintas telas medio retro, sin una idea clara de qué hacer con ellas. Pensé entonces en no complicarme mucho la vida con moldes, cálculos y patrones y decidí diseñar mi propia colcha, una especie de tablero de ajedrez. 

Justo hace una semana, en la feria de antigüedades de San Telmo, en Buenos Aires, encontré a una señora encantadora. Cuando le dije que mi abuelo es de origen libanés, me dijo que en efecto yo sí tenía cara de paisanita, me invitó a su casa donde tiene todos los saldos de la mercería de su padre (un emigrante sirio) y me contó de las películas de época donde han usado su increíble patrimonio. Lastimosamente fueron tan pocos días de viaje que no llegué hasta Pompeya, pero en su puesto en la feria me contenté con ver algunas cosas que tenía y lo que más me llamó la atención fue esta caja de tiras de seda. 

Debí traérmelas todas pero solo cogí dos piezas. Otra de esas compras de materiales que uno nunca sabe para qué van a servir después. Fue así que ayer abrí la canasta donde guardo mis proyectos en marcha y saqué los bloques en construcción. No recordaba haberlos armado. Dispuse los cuadrados en el piso y decidí que, para adelantar algo, iba a robarme la tela morada que compré para la colcha de los muertos y hacer con ella los marcos para la colcha de cuadraditos. Igual el color combina bien. Así que ya tengo los pedazos cortados y solo dependo de una máquina de coser. Si tuviera una resolvería esta colcha de una plaza en un par de tardes. 

El proceso en fotos:

- Así compré los cuadrados, de muchos diseños medios setenteros, incluso en su textura porque diría yo que no son de puro algodón, algo de polyester tienen (lo cual yo prefiero evitar en los materiales con los que trabajo). 

- De cada cuadrado salieron cinco tiras de aproximadamente 2.5" de ancho.
- Cosí esas cinco tiras y volví a tener unas piezas casi del tamaño de los originales.
- Luego corté en el otro sentido para obtener unas piezas de cinco cuadrados.
- Al coser cinco de esas piezas terminé con los bloques finales, de 25 cuadraditos cada uno. Intenté que los motivos no se encuentren pero finalmente es una colcha muy randómica donde no todo se puede controlar. Las piezas finales van a ser cuadrados de 12.5" (excluyendo el seaming allowance).


- Ayer corté las tiras moradas. Son diez tiras pequeñitas que voy a usar para unir verticalmente las piezas (tienen el mismo ancho de las primeras tiras que corté) y cuatro, del mismo grosor pero más largas, que irán abajo de los bloques de tres cuadrados. Cortaré los bordes finales solo al final cuando vea mismo mismo de qué tamaño me queda la colcha ("Think twice, cut once").



- Cuando la pieza esté lista, antes de hacer el sánduche con el wadding, aprovecharé la tira de San Telmo para envolver los cuadrados. Me imagino el reverso (backing) de la manta con una tela de lunares. 





- Y eso es lo que hay, por ahora. Esta es una idea, más o menos, de cómo se va a ver...




La Boca / BsAs

una conversación en Caminito

en el cruce de la zona turística y La Boca de verdad